Violeta
Yangüela
Desde
que el candidato a la nominación presidencial por el Partido Republicano de
Estados Unidos, Donald Trump, comenzara a usar el término “fake news” al
referirse a las noticias falsas como una forma de contrarrestar su posible
ascenso al poder, el asunto se ha convertido en “viral”.
El
gobierno británico ha creado un organismo para combatir las “noticias falsas”
que tendrá como objetivo combatir la desinformación procedente de Estados y
otros actores y disuadir a los que tratan de utilizar las noticias falsas para
influir en los acontecimientos del país.
La primera ministra, Theresa May, ha acusado a
Rusia de utilizar las noticias falsas para debilitar las instituciones de
occidente y el jefe del Estado Mayor del Ejército británico definió a Rusia
como “la más compleja y capaz amenaza a
la que se ha enfrentado el Reino Unidos desde el final de la guerra fría”.
La
Comisión Europea ha nombrado a 40 expertos, periodistas, académicos y expertos
de la comunicación de diferentes países de Europa y Estados Unidos para la elaboración
de un “código de buenas prácticas para
plataformas digitales, periodistas y poderes públicos, como una estrategia para
frenar la difusión de noticias falsas y la desinformación”.
Dice
la comisaria de Economía Digital, Mariya Gabriel que “si no tomamos medias
contra la desinformación online en el marco europeo, hay un alto riesgo de que
la situación empeore. Los contenidos engañosos se propagan a un ritmo
inquietante y amenaza nuestros valores democráticos”.
El
Papa Francisco no se podía quedar fuera de la polémica y por supuesto la
referencia de la historia del diablo con información falsa que induce a Eva a
comer el fruto prohibido tampoco podía faltar. El Diablo anda suelto.
Dice
el Papa que las “fake news” se convierten a menudo en virales, es decir, se
difunden de modo veloz y difícilmente manejables, por la codicia insaciable que
se enciende fácilmente en el ser humano.
Tienen su raíz en la sed de poder. El drama de la desinformación es el
desacreditar al otro, presentarlo como su enemigo, hasta llegar a la demonización
que favorece los conflictos. Ninguna desinformación es inocua”.
Según
un estudio realizado con el apoyo de Twitter por un grupo de investigadores del
MIT, “las informaciones falsas se difunden mas lejos, mas rápido, más profundas
y ampliamente que las verdaderas en todas las categorías de información y los
efectos fueron más pronunciados para noticias políticas falsas”.
Parecería
que Las Guerras el Futuro de Alvin Toffler han llegado acompañado por el
Diablo. Y también parecería ser que Vladimir Putin es el nuevo Diablo del mundo
mundial. Mientras, celebra su triunfo en las elecciones en su Rusia. Eso sí, sin fake news.
v.yanguela@codetel.net.do
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