Violeta Yangüela
La
vicepresidente de la Comisión Europea y comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales
y Ciudadanía, Viviane Reding, intenta imponer por ley a los países miembros del Club Europeo, el
40% de mujeres en los Consejos de Administración de las empresas. Su argumento
predilecto es que de acuerdo con estudios de firmas como el Deutsche Bank, las compañías
en que las mujeres llevan las riendas son más exitosas.
La meta a lograr
con esa ley es que el 40% de mujeres alcancen los Consejos de Administración y
por supuesto la imposición de multas para los países que no la cumplan.
Resulta que el
resto de las mujeres se oponen por considerar que esa ley presupone que la mujer llega a lo más alto de una empresa solamente
si se obliga por ley.
La ministra de
Familia de Alemania, Kristina Schroder
le ha respondido dciendo que es un absurbdo imponer cuotas en compañías
distintas y que esa ley boicotea la aspiración de la mujer de conciliar vida familiar
y laboral. Agrega la ministra que esos puestos directivos implican entre 70 y
80 horas de trabajo a la semana y ésta es la razón que mantiene a las mujeres
lejos de esos cargos.
¿Por casualidad,
tiene cuotas la Comisión Europea? En la
actualidad la Comisión tiene 29 miembros, 20 varones y nueve hembras.
¿Tiene cuotas el
Parlamento Europeo?
¿Tienen cuotas
los gobiernos de la Unión Europea?
¿Tienen cuotas los
parlamentos de los gobiernos europeos?
¿Tienen cuotas los gobiernos regionales y/o municipales?
Dicen que la ley
entra por casa.
Pero tambien
dice Reding que a pesar de la falta de apoyo su batalla ha sido solo pospuesta.
Al parecer está
en guerra la señora.
No solo de
cuotas empresariales femeninas se ocupa y se preocupa la Unión Europea, también el bienestar porcino es tema de
medidas y directivas para sus estados miembros. El asunto parece ser también un
tema de sexo.
A partir de las
explotaciones creadas en el 2003, las cerdas, entiéndase bien, las puercas,
deben permanecer en grupo desde las cuatro semanas de gestación y ahora se
extenderá la normativa a todas las construidas antes de esa fecha. También se exigirá habilitar mayores espacios
para alojarlas.
Se supone que estas
medidas son el resultado de un estudio científico de las cerdas en gestación que
demuestra que en grupos y aisladas los resultados serán beneficiosos para las
crías y por supuesto para el consumo.
O sea que las
cerdas en gestación deben aislarse de los cerdos, por un por si acaso.
Mientras la UE
se preocupa de cuotas y de cerdas, en España un buque de la Armada española ha
impedido de faenar a varios barcos de pesca que no portaban la bandera
española. La bandera nacional es obligatoria.
El argumento es
un asunto económico. Dicen que solo llevan la bandera catalana debido a “que el
viento la desgasta cada año y tienen que comprar una nueva.”
Parecería ser
verdad lo que dice mi filósofo favorito,
“la característica que más nos iguala es
la imbecilidad.
v.yanguela@codetel.net.do
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