LA
ENCRUCIJADA
Violeta
Yangüela
El
sistema democrático se fundamenta en la independencia de los tres poderes del
Estado. El poder ejecutivo, el poder judicial y el poder legislativo y la
condición necesaria es la obligatoriedad de realizar elecciones para que los ciudadanos elijan a sus
favoritos.
Normas
y reglas se imponen en el proceso democrático y parecería que estas normas y
estas reglas están en un debate y el mejor botón es el actual proceso
eleccionario de Brasil.
El
ex presidente Lula da Silva quiere volver a participar en estas próximas
elecciones como candidato de su partido para ser presidente de Brasil.
Y
llegó la encrucijada.
El
ex presidente Lula da Silva guarda
prisión condenado a 12 años de cárcel por corrupción y de acuerdo con la ley
electoral no se permite la participación de los condenados en segunda
instancia. Por supuesto Lula proclama su inocencia.
El
Tribunal Supremo Electoral ha emitido una sentencia en la que rechaza la
candidatura de Lula y también determinó que no debe aparecer en las campañas de
televisión y radio de su partido hasta que la boleta electoral no sea cambiada.
Dice
uno de los jueces del Tribunal electoral que “lo que está en juego aquí es la
igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la Constitución”.
Mientras,
el comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas exige al Estado brasileño
todas las medidas necesarias para asegurar que Lula ejerza todos los derechos
políticos mientras esté en prisión como
candidato a las elecciones presidenciales y además que tenga acceso adecuado a
la prensa.
La
respuesta de Lula es que Brasil es signatario de pactos internacionales e
incorporó los protocolos del comité de la ONU por lo que la decisión de ese
organismo es de obligado cumplimiento.
Lula
presentará recursos ante la Suprema Corte de Brasil y ante las Naciones Unidas con el objetivo de
lograr todas las medidas jurídicas para garantizar el registro de su
candidatura y dejar sin efectos las decisiones de la Junta Electoral.
Se
supone que la decisión del Tribunal Supremo Electoral es una decisión legítima fundamentada
en la ley “Ficha Limpia”, impulsada por
Lula da Silva, que impide que cualquier
persona con un proceso judicial abierto pueda aspirar a algún cargo de elección
popular, así como impide a que los condenados por organismos en segunda
instancia sean candidatos.
Ya
lo decía Simón Bolívar ¿”podremos poner las leyes por encima de los líderes y los
principios por encima de los hombres”?
v.yanguela@codetel.net.do
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