Violeta
Yangüela
Con
la sede permanente en Quito, Ecuador, se instala en mayo del 2008 la Unión de
Naciones Suramericanas (UNASUR) como un organismo de ámbito internacional que
tiene por objetivo “construir de manera participativa y consensuada un espacio
de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus
pueblos”.
Nace
como una respuesta impulsada por Hugo Chávez a la propuesta de Estados Unidos
de crear una Área de Libre Comercio de las Américas. (ALCA)
Su
primer Secretario General es el extinto
presidente argentino Néstor Kirchner.
A
diez años de su fundación, parecería que UNASUR se encuentra en estado de coma.
A
principios de este año, Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Perú dejaron de
participar por tiempo indefinido en
UNASUR con el argumento de que ha estado acéfala y no existen condiciones para
tomar decisiones. No ha podido elegir su secretario general.
En
la actualidad, el presidente de Colombia, Iván Duque, cumpliendo con su promesa
electoral, abandona UNASUR y dice que “Colombia no puede seguir siendo parte de
una institución que ha sido el más grande cómplice de la dictadura de
Venezuela”.
En
Ecuador es asunto de UNASUR, (y de estatua) de la Alianza Bolivariana para los Pueblos
de Nuestra América (ALBA) y TELESUR.
Ecuador
tramita ante UNASUR la devolución del
edificio construido para el organismo
regional a un costo de 43 millones de dólares. Dice el presidente Lenin Moreno que “el
edificio ya no sirve para lo que concebido”.
Junto
a la inauguración, se debeló una estatua de bronce de 2.28 metros con la efigie
de Néstor Kirchner como regalo del gobierno argentino. La alcaldía de Quito la
ha retirado de la plaza Argentina y se guarda en almacenes del municipio.
Al
mismo tiempo, el gobierno ecuatoriano anunció que deja el grupo Alternativa
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), creada en el 2004
en Cuba
por Fidel Castro y Hugo Chávez con el objetivo de luchar contra la
pobreza y la exclusión social, por la
falta de colaboración de Venezuela para adoptar medidas que eviten el éxodo de
sus ciudadanos.
Y
por último, también abandona TELESUR. Le aplican las tijeras para los dos
millones de dólares que anualmente financiaba. Argentina también abandonó en el
2016 su participación financiera.
¿De
qué huyen los países de suramericanos?
v.yanguela@codetel.net.do
.
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