Violeta Yangüela
Transcurrido el mundial de futbol, las crónicas periodísticas han pasado del deporte a la adivinación, la religión, la futbol-política, la desnudez y a la…filosofía y ciencia.
Días antes del triunfo de España en el campeonato mundial, el Tribunal Constitucional de España se pronuncia en referencia al Estatuto de Cataluña y la polémica definición de nación en su preámbulo que dice: “El Parlamento de Cataluña, recogido el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación”. La sentencia también se pronuncia por el uso del castellano en la enseñanza y declara inconstitucional el artículo del Estatuto que se refiere al uso preferente del catalán en la administración pública y en los medios de comunicación públicos de Cataluña.
El Tribunal Constitucional responde que la Constitución “no conoce otra nación que la española”. Con esa sentencia, se produce una protesta en Barcelona en la que el famoso pulpo se hizo protagonista en las pancartas de publicidad al elegir la bandera catalana y el SI a la independencia de Cataluña.
Parecería que hoy la definición de territorio, nación y estado es un tema discutido y… discutible.
Tal y como había pronosticado el pulpo Paul, España se corona campeona del mundial y la euforia del triunfo irrumpió en las calles de sus ciudades. De golpe y porrazo las banderas españolas se agotaron en los mercados de venta y dos eslóganes se hicieron también mundiales: soy español, español, español y ¡viva España! tronaron por doquier.
Parecería que la selección del equipo representando a España había logrado un reforzamiento espontáneo del nacionalismo español. Como lo definiera un español: España entera se cantó española. ¿Qué tendrá el futbol que no tiene España?
!!En pelotas por el triunfo!! La modelo paraguaya prometía su desnudo de ganar Paraguay, pero se desnudó por España y hoy es portada de revista con la bandera española en su nalga. Enrique Iglesias dice que cumplirá su promesa de esquiar desnudo en la Bahía de Biscanye. ¿Cuál será la relación entre el desnudo y el futbol?
Mientras unos se desnudan, otros se arropan bajo el manto divino. En Somalia la Unión de Cortes Islámicas prohíbe ver el futbol ¨porque es una pérdida de tiempo y de dinero ver hombres saltando de un lado a otro¨. Con el argumento religioso de que el balompié va contra las normas del Islam, la Unión emitió la prohibición del futbol en el 2006. Aquí, no hay pregunta. Es mandato divino.
Y en medio del futbol, desnudos, nación, territorio, estado, religión y del gelatinoso con muchos brazos adivino marino, llegó la ciencia para resolver un gran problema de la humanidad. Un grupo de científicos británicos de las universidades de Sheffield y Warkwick al fin han podido resolver el misterio científico filosófico de quién llegó primero si el huevo o la gallina.
Estos científicos han descubierto que una proteína encontrada sólo en los ovarios de la gallina es necesaria para la formación del huevo por lo que sólo puede ser creado dentro de la gallina. La proteína es responsable de la cáscara que es esencial para la protección de la yema y de la clara de huevo. Pregunta, ¿de dónde llegó la gallina y su proteína?
v.yanguela@codetel.net.do
jueves, 29 de julio de 2010
viernes, 5 de junio de 2009
LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA
Permiso para Mozart
Por Horacio Vázquez-Rial
| En uno de los apartados de su reciente y estupendo libro El Islam. Poder y conflicto, Violeta Yangüela, intelectual dominicana, cuenta la historia del fallido montaje de la obra de Mozart Idomeneo en la Ópera de Berlín. |
En una escena de esa ópera se cortan las cabezas de Mahoma, Buda, Jesús y Neptuno. El Ministerio del Interior alemán recomendó a la directora del teatro la suspensión de las representaciones porque ya no se puede mostrar la cabeza de Mahoma, después del célebre affaire de las caricaturas danesas.
Ángela Merkel condenó esa autocensura y afirmó que el teatro había entregado su libertad artística y se había rendido a los miedos del terrorismo. A consecuencia de lo cual el excesivamente prudente ministro del Interior se reunió con representantes del Consejo Central Islámico y acordaron volver a presentar la ópera. No obstante, el secretario general de la Unión Turca Islámica –sí, de ese país que pretende entrar en la Unión Europea– dijo que, pese a haber alcanzado un acuerdo respecto de Mozart, dudaba de que Alemania y su "población islámica" pudieran trabajar juntos para resolver sus "diferencias básicas". Como si la población islámica de Alemania no tuviera nada que ver con el país: y es que no lo tiene. Alemania es un territorio a conquistar.
Ésa es una de las diferencias de concepción del mundo que, con una coherencia envidiable, expone Violeta Yangüela en su libro: el Islam está lanzado a la conquista de todo el territorio no islámico del planeta. ¿Y Occidente? A la defensiva, en el mejor y más raro de los casos. Entregado, la mayoría de las veces.
Creo que la forma de presentar el material en este libro es sumamente eficaz. Pocas veces se hace, antes de entrar en el tema de las actuales barbaridades de los musulmanes, una historia de los orígenes, de Mahoma y de la veloz y, aparentemente, imparable expansión de esa fe por todo el Oriente Medio, Jerusalem, Bizancio, Persia, hasta llegar a España, en un proceso de menos de un siglo. Y sin embargo esos orígenes lo explican casi todo. Incluso que ningún cristiano y ningún budista –y qué decir de los paganos, que deben de ser escasos– sueñen con poner una bomba por las escenas de la ópera de Mozart que pudieran, como dicen los gazmoños de la televisión, "herir su sensibilidad".
Las fuentes de Yangüela son óptimas, desde Bernard Lewis hasta Oriana Fallaci, desde Ayaan Hirsi Ali hasta Samuel Huntington, pero el resultado de su tarea no es un texto erudito y farragoso, sino un buen resumen de divulgación –que no de vulgarización–. La segunda parte de la obra, presentada como "Anexos", recoge unos cuantos artículos, bien elegidos, que resumen la labor que, como periodista, desarrolla desde hace tiempo la autora (entre otros, "¿Permiso para Mozart?", del que he tomado el título para esta reseña).
¿Qué supone en este caso un buen resumen de divulgación? Que en menos de un centenar de páginas encuentre el lector no sólo la historia de Mahoma y la expansión del Islam, que ya he mencionado, sino que cuente con cuadros genealógicos que le expliquen dónde y cuándo nacen las disidencias entre los seguidores del Profeta, por qué se matan chiíes y sunníes, de dónde procede la dinastía Saúd, qué es el wahabismo y quién es Ben Laden. Y también cómo se diseñaron sobre el mapa los actuales Estados árabes y qué importancia tuvo el petróleo en ese trazado, así como en la creación de Israel.
No es fácil lanzarse hoy a escribir sobre estos asuntos. Casi se diría que está prohibido, o al menos muy mal visto, escoger el camino de la crítica del Islam, y más aún el de la defensa del derecho de Israel a existir. Ya no digo ni siquiera defenderse. Apenas a existir. Más difícil aún es hacerlo desde Hispanoamérica, donde la izquierda peronista es el pensamiento general dominante, mucho más allá de la hipocresía y la pusilanimidad europeas, donde Chávez hace antisemitismo abierto –y paga por él–, tanto como los secuaces de Kirchner. La República Dominicana, siendo un país considerablemente equilibrado, si se piensa en el casi infinito dominio de Trujillo, de los trujillistas y de Balaguer, no es menos peligroso. Requiere valor la cosa de escribir así allí. Y aprovecho para explicar a mis lectores algo que no parece demasiado claro: en Europa, las fatwas las dictan los doctores del Islam, que para eso están, ante la media sonrisa de los demás, empezando por la izquierda. En América Latina, las fatwas, que rara vez son expresas pero existen, las dictan las izquierdas.
VIOLETA YANGÜELA: EL ISLAM. PODER Y CONFLICTO. Búho (República Dominicana), 2009, 160 páginas.
vazquezrial@gmail.com
www.vazquezrial.com
Ángela Merkel condenó esa autocensura y afirmó que el teatro había entregado su libertad artística y se había rendido a los miedos del terrorismo. A consecuencia de lo cual el excesivamente prudente ministro del Interior se reunió con representantes del Consejo Central Islámico y acordaron volver a presentar la ópera. No obstante, el secretario general de la Unión Turca Islámica –sí, de ese país que pretende entrar en la Unión Europea– dijo que, pese a haber alcanzado un acuerdo respecto de Mozart, dudaba de que Alemania y su "población islámica" pudieran trabajar juntos para resolver sus "diferencias básicas". Como si la población islámica de Alemania no tuviera nada que ver con el país: y es que no lo tiene. Alemania es un territorio a conquistar.
Ésa es una de las diferencias de concepción del mundo que, con una coherencia envidiable, expone Violeta Yangüela en su libro: el Islam está lanzado a la conquista de todo el territorio no islámico del planeta. ¿Y Occidente? A la defensiva, en el mejor y más raro de los casos. Entregado, la mayoría de las veces.
Las fuentes de Yangüela son óptimas, desde Bernard Lewis hasta Oriana Fallaci, desde Ayaan Hirsi Ali hasta Samuel Huntington, pero el resultado de su tarea no es un texto erudito y farragoso, sino un buen resumen de divulgación –que no de vulgarización–. La segunda parte de la obra, presentada como "Anexos", recoge unos cuantos artículos, bien elegidos, que resumen la labor que, como periodista, desarrolla desde hace tiempo la autora (entre otros, "¿Permiso para Mozart?", del que he tomado el título para esta reseña).
¿Qué supone en este caso un buen resumen de divulgación? Que en menos de un centenar de páginas encuentre el lector no sólo la historia de Mahoma y la expansión del Islam, que ya he mencionado, sino que cuente con cuadros genealógicos que le expliquen dónde y cuándo nacen las disidencias entre los seguidores del Profeta, por qué se matan chiíes y sunníes, de dónde procede la dinastía Saúd, qué es el wahabismo y quién es Ben Laden. Y también cómo se diseñaron sobre el mapa los actuales Estados árabes y qué importancia tuvo el petróleo en ese trazado, así como en la creación de Israel.
No es fácil lanzarse hoy a escribir sobre estos asuntos. Casi se diría que está prohibido, o al menos muy mal visto, escoger el camino de la crítica del Islam, y más aún el de la defensa del derecho de Israel a existir. Ya no digo ni siquiera defenderse. Apenas a existir. Más difícil aún es hacerlo desde Hispanoamérica, donde la izquierda peronista es el pensamiento general dominante, mucho más allá de la hipocresía y la pusilanimidad europeas, donde Chávez hace antisemitismo abierto –y paga por él–, tanto como los secuaces de Kirchner. La República Dominicana, siendo un país considerablemente equilibrado, si se piensa en el casi infinito dominio de Trujillo, de los trujillistas y de Balaguer, no es menos peligroso. Requiere valor la cosa de escribir así allí. Y aprovecho para explicar a mis lectores algo que no parece demasiado claro: en Europa, las fatwas las dictan los doctores del Islam, que para eso están, ante la media sonrisa de los demás, empezando por la izquierda. En América Latina, las fatwas, que rara vez son expresas pero existen, las dictan las izquierdas.
VIOLETA YANGÜELA: EL ISLAM. PODER Y CONFLICTO. Búho (República Dominicana), 2009, 160 páginas.
vazquezrial@gmail.com
www.vazquezrial.com
jueves, 29 de enero de 2009
La Ensalada
Joseph Nye, el profesor de la Kennedy School of Govertment de la Universidad de Harvard coincide con la leyenda japonesa del poder, la espada, la joya y el espejo, al dividirlo en tres dimensiones.
La primera se refiere al sector militar, la segunda a la economía y la tercera que Nye llama “soft power”, a las relaciones internacionales, que hoy atraviesan fronteras con transacciones bancarias, con la amenaza del terrorismo, la privatización de la guerra, a través de la democratización de la tecnología, el tráfico de personas, de drogas, armas y hasta piratas informáticos (actualmente inclusive piratas clásicos) que se encuentran fuera del control estatal.
En esas circunstancias, Estados Unidos mantiene su poder militar de manera unipolar e indiscutible, basado en la información y la fortaleza armamentística. En lo económico, sin duda, el mundo es multipolar y en cuanto a las relaciones internacionales, el poder es caótico, lo que implica que aún con su hegemonía militar, Estados Unidos no puede enfrentar por sí solo las complicaciones de éste mundo global.
De ahí su descripción del “poder blando”, que se conforma del atractivo de la cultura, los ideales y de la diplomacia, en respuesta al poder duro que procede de la fuerza militar y de la fortaleza económica de un país. La mayor dificultad de los Estados Unidos, es la relación con otros países para controlar a los actores no estatales que cada vez van en aumento. ¿Cómo hacer que el poder duro y poder blando se refuercen uno a otro?
Moisés Naím, editor de la revista Foreign Policy, en su texto Ilicit se dedica a escudriñar esa tercera dimensión del poder, del profesor de Harvard. Para Naím, se trata de un problema de fronteras que requiere, una solución entre naciones, por lo que se hace imprescindible la cooperación internacional.
Farred Zakaria, editor de la revista Newssweek International, define el mundo actual como el mundo post americano y establece que el surgimiento de los demás, es una consecuencia de las ideas y acciones de de Estados Unidos durante los últimos 60 años. La apertura de mercados, la liberalización de sus políticas y las nuevas tecnologías, han permitido más jugadores en la cancha global y algunos más poderosos. De ahí surge el dilema. Si hay más jugadores y muchos de ellos más poderosos, ¿cómo conquistar la cooperación para el logro de los objetivos globales?
En ese contexto de teorías, ideas y análisis, surge un nuevo líder en Estados Unidos. Barak Hussein Obama, joven, mulato, que con su oferta política, basada en la palabra “Cambio”, conquista con entusiasmo y esperanza el voto de los ciudadanos estadounidenses y la ilusión y la esperanza de los ciudadanos globales o como dice Zakaria, “del resto”.
En este mundo complicado, en crisis, salpicado como nunca con diferentes sazones, colores y sabores ¿podrá Obama escoger, saborear y distinguir las cualidades o los defectos de cada uno? ¿Podrá EEUU recuperar su influencia y liderazgo?
Está por verse.
La primera se refiere al sector militar, la segunda a la economía y la tercera que Nye llama “soft power”, a las relaciones internacionales, que hoy atraviesan fronteras con transacciones bancarias, con la amenaza del terrorismo, la privatización de la guerra, a través de la democratización de la tecnología, el tráfico de personas, de drogas, armas y hasta piratas informáticos (actualmente inclusive piratas clásicos) que se encuentran fuera del control estatal.
En esas circunstancias, Estados Unidos mantiene su poder militar de manera unipolar e indiscutible, basado en la información y la fortaleza armamentística. En lo económico, sin duda, el mundo es multipolar y en cuanto a las relaciones internacionales, el poder es caótico, lo que implica que aún con su hegemonía militar, Estados Unidos no puede enfrentar por sí solo las complicaciones de éste mundo global.
De ahí su descripción del “poder blando”, que se conforma del atractivo de la cultura, los ideales y de la diplomacia, en respuesta al poder duro que procede de la fuerza militar y de la fortaleza económica de un país. La mayor dificultad de los Estados Unidos, es la relación con otros países para controlar a los actores no estatales que cada vez van en aumento. ¿Cómo hacer que el poder duro y poder blando se refuercen uno a otro?
Moisés Naím, editor de la revista Foreign Policy, en su texto Ilicit se dedica a escudriñar esa tercera dimensión del poder, del profesor de Harvard. Para Naím, se trata de un problema de fronteras que requiere, una solución entre naciones, por lo que se hace imprescindible la cooperación internacional.
Farred Zakaria, editor de la revista Newssweek International, define el mundo actual como el mundo post americano y establece que el surgimiento de los demás, es una consecuencia de las ideas y acciones de de Estados Unidos durante los últimos 60 años. La apertura de mercados, la liberalización de sus políticas y las nuevas tecnologías, han permitido más jugadores en la cancha global y algunos más poderosos. De ahí surge el dilema. Si hay más jugadores y muchos de ellos más poderosos, ¿cómo conquistar la cooperación para el logro de los objetivos globales?
En ese contexto de teorías, ideas y análisis, surge un nuevo líder en Estados Unidos. Barak Hussein Obama, joven, mulato, que con su oferta política, basada en la palabra “Cambio”, conquista con entusiasmo y esperanza el voto de los ciudadanos estadounidenses y la ilusión y la esperanza de los ciudadanos globales o como dice Zakaria, “del resto”.
En este mundo complicado, en crisis, salpicado como nunca con diferentes sazones, colores y sabores ¿podrá Obama escoger, saborear y distinguir las cualidades o los defectos de cada uno? ¿Podrá EEUU recuperar su influencia y liderazgo?
Está por verse.
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