domingo, 19 de febrero de 2012

GLOBALIZACION: El debate

Violeta Yangüela


En el mundo de los teóricos de la economía, las ciencias sociales, la política el debate se centraliza en determinar si el fenómeno de la globalización implica o no un nuevo sistema en la historia de la humanidad. Para unos el fenómeno de la globalización no es nada nuevo. Para otros, la globalización es el cambio a un nuevo sistema.


Para los primeros, la continuidad de lo pasado es mayor que las diferencias. Argumentan que un siglo atrás ya había un comercio internacional con una gran cantidad de intercambio y con una migración impresionante.


Para éstos pensadores la nueva economía empezó antes de la tecnología de la información, el cambio dentro del núcleo familiar, junto a los servicios financieros, empezó a ocurrir producto de la inserción de la mujer en el mercado de trabajo y la movilidad fue una consecuencia de la economía industrial con las facilidades en el transporte. Para los que así creen, la mundialización de la economía no es nada nuevo bajo el sol.


Para otros, los cambios, especialmente tecnológicos, significan un rompimiento con el pasado provocando una diferencia en el sistema de producción que, junto a los nuevos descubrimientos de la ciencia, hacen posible un nuevo sistema en la historia de la humanidad.
Éstos cambios tienen como fundamento, entre otros, las nuevas tecnologías de la información (la puesta en órbita de los satélites) que han hecho posible la comunicación instantánea, la transformación de la economía industrial a una economía de la información, la caída del muro divisor este/oeste, a los que se agrega los cambios en la vida cotidiana que afecta la vida familiar y emocional.


Para los que creen en un nuevo sistema, la caída del muro significó un cambio de reglas del sistema global. Durante el período al cual se le llamó guerra fría, los códigos en cuanto a las relaciones internacionales, la economía, armas y/o guerras, tecnologías, naciones-estados se encontraban definidos por el muro.


Hoy las relaciones internacionales, la economía, las tecnologías, los estados-naciones las armas, tienen diferentes códigos definidos por la expansión del capitalismo de libre mercado.
El punto en común de ambas posiciones es la característica que admiten como diferencia del pasado: la velocidad. Hoy, existe 24 horas de mercado financiero, de trabajo, de compra. Es decir, la muerte del tiempo y del espacio. En lenguaje globalizador: placeless, anytime, anywhere. La velocidad, proporcionada por la infraestructura tecnológica de la red de información hace la diferencia que todos admiten.


Ésta diferencia es definida por un analista norteamericano como la característica de medición del sistema global por lo cual el viejo proverbio de que el pez grande se come al chiquito dejó de ser válido para convertirse en “el más rápido, se come al más lento”.


v.yanguela@codetel.net.do

IDEAS Y...PREDICCION

Violeta Yangüela


Durante la década de los años 90 las ideas y teorías de cuatro pensadores estadounidenses ocuparon el debate intelectual de los científicos sociales. El profesor Samuel Huntington con su choque de civilizaciones, Francis Fukuyama, con su fin de la historia, Alvin Toffler con su colisión de olas y Paul Kennedy con su confrontación entre tecnología y población. La tragedia del 11 de septiembre trajo nueva vez al debate científico social las teorías de estos pensadores y también las reflexiones y teorías del nuevo siglo que comienza.


En su texto El choque de las civilizaciones, Samuel Huntington entiende que la cultura es la fuerza predominante en los conflictos del mundo de hoy y que en los grandes choques entre la humanidad, la cultura será el factor predominante. El pensador establece la supervivencia o quizás, la división de siete grupos culturales que coexistirán y que marcaran las líneas de los choques mundiales y esas diferencias culturales será más importante que las diferencias políticas o económicas.


Francis Fukuyama, en su texto El fin de la historia, refiriéndose al fin de la historia como el progreso hacia la modernidad, cree que ésta se impondrá de todas maneras, aún después del 11 de septiembre, y que la democracia y el libre mercado serán las instituciones dominantes para la mayor parte del mundo. El pensador entiende que el choque consiste, no en la desaparición de los conflictos, sino en las acciones de las naciones donde la tradición se ve amenazada por la modernidad.


En su texto de Las guerras del futuro, Toffler sostiene que la humanidad se dirige hacia una estructura de poder que creará un mundo dividido no en dos sino en tres civilizaciones tajantemente separadas en contraste y competencia: la primera, simbolizada por la azada, la segunda por la cadena de montaje y la tercera por el ordenador. Al seguir su teoría de las olas, el pensador argumenta que el sector de la primera proporciona los recursos agrícolas y mineros, el sector de la segunda mano de obra barata y un sector de la tercera, en rápida extensión, tiene el predominio basado en los nuevos modos de crear y explotar conocimientos. Las colisiones entre necesidades diferentes, podrían suscitar en los próximos años un derramamiento de sangre de la peor especie.


En su texto Preparing for the twenty first century, Paul Kennedy retoma el debate del Siglo XVIII entre los pesimistas y los optimistas y argumenta que la sobrepoblación, la presión por la tierra, la inestabilidad social y el poder tecnológico para aumentar la productividad y desalojar las ocupaciones tradicionales es hoy, con mayor fuerza que ayer, la confrontación actual. Ésa confrontación del poder de la tecnología y el poder de la población será el reto de la sociedad global en la que unos serán afectados más que otros, en términos negativos y positivos, por el desnivel en el patrón de los cambios.


Parecería que las ideas se han convertido en realidades. Los conflictos culturales, tecnológicos, económicos, políticos y poblacionales son hoy los actores principales en el escenario global.
Dicen que Emmanuel Kant predijo que las guerras terminarían sólo cuando todos los países se convirtieran en repúblicas, en términos de hoy, en democracias. En la actualidad, las naciones democráticas no hacen la guerra entre sí.


¿Se cumplirá la predicción?


v.yanguela@codetel.net.do

lunes, 13 de febrero de 2012

LOS PARTICIPANTES

Violeta Yangüela

Por un lado Irán, el antiguo Imperio Persa y su eje Siria-Líbano-Hezbolá-Hamas que ahora se agranda con el apoyo de los países iberoamericanos de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador.  Persas, hablan farsi y profesan la rama  chiita consecuencia de la división del Islam en el conflicto de la herencia del poder  del Profeta Mahoma.

Por el otro lado Siria con una dictadura alauita, una rama desprendida del chiismo a consecuencia del conflicto por el poder de la herencia del sexto Imán Jafar ibn Muhamed entre  sus dos hijos, Musa e Ismael.

 En el frente, la cuna del Islam  y del Califato, los sunitas de la Arabia Saudita protectora y propietaria de los lugares santos del Islam en la que la idea de un Irán nuclear como centro del poder de la comunidad musulmana le produce escalofríos y se le agrega  los demás estados árabes parlantes  del Golfo.

En una pequeña esquina, rodeado  de países enemigos, Israel con las continuas amenazas y el juramento de Irán de borrarlos del mapa del Medio Oriente.

A partir de lo que han llamado “primavera árabe” la Liga Árabe,  cuyos miembros en su mayoría comparten la lengua árabe, se ha convertido en protagonista.   Primero con su participación en las resoluciones en Libia y luego en Siria en un intento de una salida de transición pacífica con un plan de elecciones libres. 

Parecería que han puesto sus barbas en remojo.

Rusia y China hacen  su entrada triunfal con el veto a la resolución de Naciones Unidas para convertir el conflicto sirio en un asunto global. Después del fracaso de la Liga de su misión en Siria y del fracaso de la resolución de Naciones Unidas,  la  Liga Árabe y Naciones Unidas “estudian”  la posibilidad de una misión conjunta a petición del secretario general de la Liga Árabe.

Mientras, y parecería como parte del remojo, en Catar, y con la presencia del emir Hamad ibn Jalifa al Zaní, Hamas y Al Fatah de Palestina acuerdan un gobierno que presidirá Mahmud Abbas.

También Turquía, el otrora Imperio Otomano, hace su aparición. ¿Contraparte del poder de Arabia Saudita?  El ministro de Exteriores de Turquía anuncia la organización de una conferencia internacional que resuelva el conflicto de Siria.  Mientras el primer ministro Recep Erdogan dice que el presidente sirio Bashar al Assad  “está entrando en un callejón sin salida”.

¿Chiitas contra sunitas?  ¿Persas contra árabes parlantes? ¿Temor del resquebrajamiento de las normas y principios del Islam?

El escenario parecería un recorrido histórico de la lucha por el poder de la comunidad musulmana.  En el plano religioso chiitas (y sus diferentes sectas)  y sunitas, en el plano étnico, árabes parlantes y persas y en el plano territorial la hegemonía del centro del poder de la comunidad del Islam. La umma, la comunidad de los creyentes.

¿Donde está la primavera?
(Publicado 13 de febrero 2012)

lunes, 6 de febrero de 2012

"SINTONÍA FINA"

Violeta Yangüela
Dijo un señor que el perro ya no es el mejor amigo del hombre sino el chivo.  Es el chivo expiatorio y para Argentina el Reino Unido parecería ser su chivo favorito.
En 1982 la guerra por las Malvinas con el  Reino Unido fue el chivo escogido para potenciar el nacionalismo y tratar de minimizar su desbarajuste político- económico.  Dicen algunos que los argentinos “ganaron” el segundo lugar.  También dicen que el que no   conoce la historia la repite como comedia y parecería que en Argentina la comedia sigue.
El pasado diciembre el Mercosur y sus asociados aprobaron una resolución para impedir que barcos con banderas de las Malvinas atraquen en sus puertos y en enero las autoridades de las Malvinas impidieron que turistas de un crucero  desembarcaran en el Port Stanley debido a un brote de un virus.
Así comenzaron las palabras de los responsables de los países envueltos en el conflicto. El primer ministro David Cameron acusó  a Argentina de “colonialismo” por su reivindicación del territorio y Cristina  le acusó  de “mediocridad rayando en la estupidez”.  Con la llegada del príncipe Guillermo a las Malvinas, como parte de su formación como piloto de la Fuerza Aérea,  la diplomacia argentina lamenta que el Duque de Cambridge “llegue con el uniforme de conquistador,  y no con la sabiduría de un de Estado que trabaja por la paz y el dialogo entre las naciones”. 
Y también ahora se explican las palabras de la presidente argentina en su discurso ganador de  las recientes elecciones.  Cristina hizo un llamado a la unidad de la nación para cumplir con su objetivo de seguir agrandando Argentina.
Resulta que eso de agrandar tenía “cocorícamo”.  Dice Cristina que las nuevas medidas económicas no son ajustes, es “sintonía fina”. Se supone que para seguir agrandando.
Por las nuevas limitaciones para la compra de divisas, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) realizó un operativo en más de 800 locales con 1,800 inspectores de la AFIP como una de las medidas para controlar la tasa de cambio. Algo así como una policía económica.  Se le agrega un control dispuesto por la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, quien también exige a los bancos que pidan declaraciones  juradas a los importadores para permitirles comprar dólares.
Para monitorear cada operación de importación los empresarios que quieran ingresar un producto deberán solicitar su aprobación  de la AFIP y de la Secretaría de Comercio que podrán  rechazar o aprobar la solicitud. Las nuevas medidas implican que deben cumplir con un proceso de control  de ambos organismos gubernamentales de todas las compras que realicen en el exterior.  O sea se necesitará un permiso para la importación de absolutamente todo lo que se importa.
Dos nuevas propuestas parecen estar en camino.  El Estado de la Argentina investigará el salario de los gerentes de las empresas privadas y  propondrá  que  el 75% de las utilidades de los bancos sean capitalizadas para aumentar la responsabilidad bancaria.
Que no, que no son ajustes, es “sintonía fina”.
Y en sintonía, y por un por si acaso las medidas económicas fallan, un poco de entretenimiento.  Y por supuesto, nada mejor que el chivo inglés.
(Publicado 6 de febrero 2012)