lunes, 22 de octubre de 2012

DESCENDIENTES Y SUCESORES


5 de septiembre 2012

Violeta Yangüela

Se ha celebrado en Teherán la Cumbre del Movimiento de los Países no Alineados con la presencia del secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon en la que el nuevo presidente de Egipto, Muhammad Mursi,  se convierte en el protagonista.
¿Países no Alineados?

Cuentan las informaciones de los medios globales que el Ayatola Ali Jamenei, líder supremo de Irán comenzó su discurso saludando al Profeta y a sus descendientes y Muhammad Mursi le respondió en su discurso saludando al Profeta y a sus sucesores. El eterno conflicto del Islam definido en dos palabras.
Resulta que para los chiitas, el Islam sunita es una desviación por razones de origen. Los sunitas, que en tiempos modernos serían los burócratas que rodeaban al Profeta,  “heredan” el poder a la muerte de Mahoma y se instala el Califato.  Ese Califato continuaría la conquista emprendida por Mahoma en la que el Irán persa, se convertiría en árabe por religión y por lenguaje.
 Quiere decir que esos primeros Califas fueron unos usurpadores y traicionaron a Mahoma dejando a Ali, su primo y esposo de su hija Fátima, fuera del poder.  La división del Islam entre sunitas, los sucesores,  y chiitas, los descendientes,  quedaría sellada para siempre.

Esa división religiosa implica la pugna por el poder de la comunidad musulmana, la visión de las relaciones internacionales y  la estructura del poder de los países del Islam en la que la religión santifica las políticas públicas y privadas y a su vez la política sostiene la religión.
Para los Ayatolas de Irán esas relaciones internacionales están fundamentadas en  la destrucción  de América, el Gran Satán, borrar  a Israel del mapa y sin duda la negación del Holocausto judío. Mahoma comienza su conquista con las masacres de las tres tribus judías que habitaban en  Medina, territorio de lo que es hoy Arabia Saudita. “¡Oh los que creéis! No toméis a judíos y cristianos por amigos, los unos son amigos de los otros. Quién de vosotros los tome como amigos será uno de ellos”. ¡! Es que lo dice El Corán!!

En el ámbito del poder en los países de la región, para los que algunos han llamado la “primavera árabe” los Ayatolas le llaman el “renacer o un despertar islámico”.  Por supuesto un despertar islámico chiita. Siempre y cuando ese despertar no ocurra en Siria. Irán apoya el gobierno de Bashar Al Assad, pertenecientes a la secta alauita, un desprendimiento del chiismo.
El presidente de Egipto ha respondido diciendo que ese no es  un “despertar”. Ese es un proceso por la democracia y por la dignidad humana y no por razones estrictamente religiosas.

Muhammad Mursi afirma que la protesta en Siria es una extensión de la primavera árabe y no una conspiración judía-americana como dice el líder de los iraníes. Le ha llamado al régimen de Assad “opresivo e ilegítimo” y muestra su apoyo a la oposición en Siria. Los delegados sirios abandonaron la sala en medio del discurso.

El presidente egipcio propone que las cuatro potencias de la región, Turquía, Arabia Saudí, Irán y Egipto convoquen a una conferencia con las partes en conflicto en Siria, rebeldes y régimen, en la búsqueda de un plan de paz para Siria.
¿Lo logrará?

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